martes, 27 de octubre de 2015

Porque necesitamos el Fuego de Dios



1- El Fuego de Dios nos purifica: 

Malaquías 3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

Hebreos 12:29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.


Consumidor: del griego "katanalisko" que significa "consumir absolutamente".
Su fuego nos limpia de todo lo que a él no le agrada (celos, envidias, mentiras, rivalidad)

Él destruye lo que no le glorifica. Cuando venimos a su presencia él se encarga de purificarnos.

Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego--declara el SEÑOR-- y como martillo que despedaza la roca?

El nos confronta con su palabra. Nos purifica con sus palabras. Nos perfecciona. 

2- El Fuego de Dios consume a nuestros enemigos 

Deuteronomio 9:3 Pero tú, entiende bien hoy que el Señor tu Dios avanzará al frente de ti, y que los destruirá como un fuego consumidor y los someterá a tu poder. Tú los expulsarás y los aniquilarás en seguida, tal como el Señor te lo ha prometido. (NVI)

Salmo 97:3 El fuego va delante de él y consume a los adversarios que lo rodean.

3- El Fuego de Dios nos protege

Zacarías 2:5 "Y yo seré para ella"--declara el SEÑOR-- "una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella." (LBLA)

Nos protege de nosotros mismos, del pecado. 

4- El fuego de Dios nos sostiene

Jeremías 20:9-12 Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contenerlo , y no puedo. Porque he oído las murmuraciones de muchos: ¡Terror por todas partes! ¡Denunciadle, denunciémosle! Todos mis amigos de confianza, esperando mi caída, dicen: Tal vez será persuadido, prevaleceremos contra él y tomaremos de él nuestra venganza. Pero el SEÑOR está conmigo como campeón temible; por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán. Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfado, tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidada. Oh SEÑOR de los ejércitos, que pruebas al justo, que ves las entrañas y el corazón, vea yo tu venganza sobre ellos, pues a ti he encomendado mi causa.

Jeremías quería callar a causa de los desprecios y de sus enemigos. Pero ese fuego dentro de él lo sostuvo en esos tiempos difíciles y encomendó su causa al Señor. Ese fuego ardía en sus huesos!!!

¿Que es El Fuego de Dios?


La Llama del Señor la cúspide del libro de Cantares se encuentra en una sola palabra, shalhebetya. Esta es una palabra compuesta, shalhebet (llama) con ya (Yah). La traducción de ésta palabra como “llama del Señor” disfraza algo sorprendente e increíblemente importante. La palabra hebrea contiene una versión corta de YHWH en la silaba final, ya. Aunque esto puede considerarse en castellano como “SEÑOR” (según la tradición de no pronunciar la palabra del nombre divino de YHWH), tal traducción obscurece el hecho que el nombre divino ha sido incorporado a la palabra para llama. Este versículo culminante nos dice que el amor es una expresión esencial de santidad. ¿Cómo sabemos esto? Porque la asociación del fuego con YHWH siempre está conectada a la santidad de Dios.



Considera la relación entre el fuego y la santidad. Cuando Dios desciende sobre la montaña, aparece al pueblo en una nube de llamas espesa, y con terremotos. Cuando desciende sobre el Tabernáculo, el fuego acompaña Su presencia. Los profetas hablan de Dios en términos de fuego. Daniel 7:9-10 describe al Anciano de Días como llamas ardientes. Y el Nuevo Testamento lo llama un “fuego consumidor.” Desde el altar y en todas las imágenes, las llamas acompañan el carácter, la palabra y la conducta de Dios. Cantares nos dice que estas llamas son llamas de amor, directamente conectadas a la naturaleza misma de Dios.